viernes, 3 de abril de 2015

En Reino Unido, el bipartidismo de Westminster ha muerto.

Es un hecho, el bipartidismo de Westminster ha muerto. Y ya hay imagen que lo
corrobora. La dejaron anoche los líderes de las siete principales formaciones que se presentan a las elecciones generales del 7 de mayo. Después de que David Cameron se negara a tener un cara a cara con Ed Miliband, líder de la oposición, las cadenas han tenido que idear diferentes fórmulas para contentar al público. Al fin y al cabo, nueve millones de personas estuvieron frente a la pantalla en los debates de 2010, los primeros de la historia del país.




Comparados con aquellos, el de ayer pudo parecer una pantomima. Con siete candidatos hablando por turno, no hubo ni un ápice de tensión. Aunque el cometido, realmente, era otro. Se trataba de presentar a las nuevas caras de la política británica. Porque no nos engañemos. El próximo primer ministro será untory o un laborista. Pero a falta de mayorías absolutas (descartadas ya en los sondeos), los que tienen realmente ahora el poder en el Reino Unido son otros.
Los nacionalistas escoceses podrían ganar 54 asientos de los 59 reservados en la Cámara de los Comunes a la región, los independentistas galeses también quieren ahora su trozo de tarta. La revolución euroescéptica y antiinmigración del Ukip es ya la tercera fuerza política y los verdes han llegado como un torbellino femenino de izquierdas. Por su parte, los liberal demócratas saldrían, a priori, los peor parados después de formar coalición con los conservadores estos último cinco años.
Un único pero. Los merados no acaban a acostumbrarse a este tipo de escenarios. La libra con respecto al dólar está en el mínimo de los últimos cinco años. Y su volatilidad es ahora mayor que con anterioridad a cualquier elección desde el año 2000, incluyendo el referéndum escocés.
Estos son los nuevos protagonistas de la política británica

El pijo: David Cameron

David Cameron estudió en el elitista colegio de Eton y luego en Oxford. Allí, "Dave" (para los amigos), no destacó especialmente por ser un líder. Era un joven atractivo, seguro de sí mismo y rodeado de hijas de diplomáticos que bebían los vientos por él. Tenía un discurso elocuente, pero nadie hubiera dicho que estaba interesado en la política. Prefería jugar al tenis, escuchar a Phil Collins y pasarse horas en "The Hi-Lo Café", un pub caribeño. Fue al terminar la carrera cuando sorprendió a todos concertando una cita con el Partido Conservador. El mismo día que se presentó a la entrevista, la formación recibió una misteriosa llamada de Buckingham Palace avisando de la visita de un "muchacho prometedor excepcional". Nadie sabe a día de hoy quién la hizo.
El caso es que, con una brillante intervención sin guión en el Congreso de Blackpool, aquel joven se convirtió en 2005 en el líder de la formación. Desde el principio, fue consciente de que tenía renovarse y alejarse de la era Thatcher si quería tener alguna posibilidad de acercarse a Downing Street. Logró finalmente las llaves en 2010. Pero, pese a que por aquel entonces su enemigo político, Gordon Brown, estaba en sus horas más bajas y la economía no podía atravesar peor momento, no fue capaz de hacerse con la mayoría absoluta. En la coalición que ha liderado estos últimos cinco años con los liberal demócratas, su mayor propósito ha sido hacer frente al déficit público. Muchos siguen pensando que sus orígenes de cucharilla de plata no consiguen conectarle con el electorado.
Programa electoral
- Eliminar el déficit público en 2018 y bajar los impuestos en la siguiente legislatura.
Expulsar a los inmigrantes que no encuentren trabajo después de seis meses en el Reino Unido y renegociar con Bruselas las leyes comunitarias sobre el tránsito de ciudadanos en la Unión Europea (UE).
- Endurecer las leyes para combatir el extremismo, en especial el islamista.
- Celebrar un referéndum en 2017 sobre la pertenencia británica a la UE.
- Mantener el gasto para la ayuda exterior en el 0,7% del PIB y reemplazar los submarinos Trident para mantener la política de disuasión nuclear.
- Mantener la congelación de los beneficios que reciben las personas en edad de trabajar durante dos años más y erradicar las ayudas para la vivienda para aquellos con edades comprendidas entre los 18 y 21 años.





El “Forrest Gump”: Ed Miliband

Le conocen como Forrest Gump, no goza de especial “telegenia” y tuvo que someterse a una operación para corregir el sonido nasal de su voz, tan poco atractivo en los mítines. Le gustaba ver la serie Dallas cuando era tan sólo un escolar. Era la manera que tenía de desconectar mientras su hermano mayor David y su padre, Ralf, un marxista convencido de origen polaco que había llegado a Londres escapando de los nazis, discutían sin parar de política. Su padre había convertido el salón en el punto de encuentro de intelectuales de la izquierda británica. Los dos hermanos acabaron trabajando en el Partido Laborista. David a las órdenes de Tony Blair y Ed a las de Gordon Brown.
Su elección como líder del partido en septiembre de 2010 no estuvo exenta de polémica. El favorito, en realidad, era su hermano mayor. David era quien había ocupado la cartera de Exteriores, el guapo, el que tenía carisma. Pero finalmente los sindicatos, con un peso importantísimo en la formación, dieron la victoria a Ed, creyendo que éste sería el auténtico salvador para recuperar el espíritu de la izquierda. En noviembre tuvo que hacer frente a una derrota interna de sus propias filas, pero ahora los analistas aseguran que no hay que subestimarle.
Programa electoral
- Aumentar el salario mínimo hasta los 8 libras por hora (11 euros) y erradicar los contratos laborales abusivos.
- Reforzar con mil nuevos trabajadores el sistema de control fronterizo de inmigrantes; obligar a los empleados del sector público a hablar inglés; y fijar una espera de dos años para que los inmigrantes puedan cobrar subsidios por desempleo.
- Crear un nuevo órgano para abordar casos de abuso sexual y de género; promulgar una ley para las víctimas; y reforzar la lucha contra el extremismo.
- Aumentar la influencia del Reino Unido en una UE reformada.
- Ilegalizar la discriminación o abuso de miembros de las Fuerzas Armadas.
- Garantizar un puesto de trabajo para los menores de 25 años que llevan desempleados durante más de un año y para los mayores de esa edad sin trabajo durante más de dos años. Elevar el subsidio de desempleo de acuerdo con los años cotizados.





De “estrella a estrellado”: Nick Clegg

Todo empezó para Clegg con un debate televisado y puede que ser que todo termine de a misma manera. El 15 de abril de 2010 este europeísta casado con la abogada española Miriam González, era un auténtico desconocido para tres de cada cuatro británicos. Pero aquella noche, ante las cámaras dio jaque mate al bipartidismo en una jugada maestra con la que se convirtió en la gran estrella. Su popularidad llegó a compararse con la del mismo Churchill y “Estoy de acuerdo con Nick” fue la frase más repetida por todos los políticos. Se lo rifaban para poder lograr formar coalición y para sorpresa de todos, acabó aliándose con los tories.
Pero como pasa en política, cuando hay pactos, los logros siempre son para el partido mayoritario y los fallos siempre son por culpa del minoritario. En estos cinco años, Clegg ha tenido que incumplir muchas de sus promesas. Una de más las claves, la de las tasas universitarias. Los votantes no le perdonan y es muy posible que en las generales de mayo no sólo pierda su escaño sino que relegue a su formación al cuarto o quinto puesto.
Programa electoral
- Eliminar el déficit en 2017/18 a través una política de reducción del gasto y subida de impuestos; ingresar 1.000 millones de libras (1.367 millones de euros) con un impuesto de sociedades extra para la banca.
- Restablecer los controles completos de entrada y salida del país; obligar a asistir a clases de inglés a los solicitantes de subsidios de desempleo con un pobre manejo de idioma.
- Eliminar la pena de cárcel por posesión de drogas para uso personal; aumentar el reclutamiento de policías de etnias minoritarias.
- Permanecer en la UE y explorar la apertura de nuevos mercados para las empresas británicas.
- Prohibir la venta de armamento a países que violen los derechos humanos. Eliminar la política de disuasión nuclear marítima con la reducción del número de submarinos.





“El hombre del pub”: Nigel Farage

Ha repetido varias veces que no es antieuropeo: “Por el amor de Dios, estoy casado con una alemana”. Dice no ir contra Europa, pero quiere sacar al Reino Unido de la UE. La idea de que los países europeos, en contra de su voluntad democrática, tengan que estar bajo la tutela de gente como Herman Van Rompuy -del que dijo que tenía el carisma de un andrajo mojado y la apariencia de un empleado de banca de baja categoría- francamente le supera. Con el propósito de evitar, por tanto, la catástrofe, Farage salió del Partido Conservador y cofundó en 1993 el Ukip. Entonces tenía sólo 29 años, pero ya había acumulado grandes ahorros durante su paso por la City, donde empezó a trabajar a los 18 años. Ir a la universidad siempre lo vio como una pérdida de tiempo.
Con 21 años, tras una noche de borrachera fue atropellado por un coche. Clare Hayes, la enfermera que le cuidó, acabó convirtiéndose en su primera esposa y madre de sus dos hijos. Pocos meses después del accidente, también estuvo a punto de morir por un cáncer de testículos. El doctor le dijo: “después de experiencias como esta, los pacientes o se cuidan al máximo o viven al límite y usted parece ser que va a pertenecer al segundo grupo”. No se equivocó. Ha conseguido revolucionar Westminster y se pasa cerveza en mano celebrando sus éxitos. No en vano, en otoño hizo historia al meter, por primera vez, dos diputados del Ukip en la Cámara de los Comunes.
Programa electoral
- Sacar al Reino Unido de la UE. Para ello, celebrar un referéndum sobre la permanencia en la UE en 2015; trasladar todos los poderes legislativos al Parlamento de Londres.
- Reducir la deuda nacional. Revisar leyes y directivas de la UE y eliminar las que perjudican a la competitividad británica; Reforzar la posición del país en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
- Introducir un sistema de puntos para seleccionar inmigrantes por sus capacidades laborales y necesidades del mercado. Fijar en 50.000 el número de trabajadores cualificados extranjeros a los que se permite la entrada anualmente.
Fin de las intervenciones militares en el extranjero; retirada del pasaporte a cualquier ciudadano que haya viajado al exterior para unirse a una organización terrorista. Reducir la ayuda exterior en 9.000 millones de libras al año (12.300 millones de euros).
- Restringir el pago de subsidios infantiles a dos hijos por pareja y eliminarlo completamente si el menor no reside en el Reino Unido.





La gran revolución: Natalie Bennett

Es la revolución opuesta al UKIP. Se trata de una revolución de izquierdas, más tranquila, más joven y sobre todo más femenina. Su líder, Natalie Bennett, es una mujer, al igual que su única diputada, Caroline Lucas, y dos de los tres eurodiputados elegidos para el Parlamento Europeo. El número de afiliados del Partido Verde supera ya a los del Ukip. Y su popularidad se ha triplicado en las encuestas desde comienzos de año colocándose incluso por encima de los Liberal Demócratas.
Mientras que el perfil del votante del Ukip es hombre mayor de clase obrera, el de los verdes es mujer graduada de la clase media. En cualquier caso, lo que les asemeja a los euroescépticos es su desconfianza e ira hacia los que rigen ahora Westminster. Claro que sus propuestas, para algunos, siguen siendo utopías. Bennett se quedó en blanco en una entrevista cuando le preguntaron cómo iba a costear una de las medidas estrellas, la construcción de 500.000 viviendas de protección oficial. En cualquier caso, su programa ha hecho que los jóvenes vuelvan a interesarse por la política.
Programa electoral
- Aumentar el salario mínimo hasta las 10 libras por hora (13,50 euros) y erradicar las políticas de austeridad.
- Reforzar los derechos de los solicitantes de asilo.
- Legalizar el uso del cannabis y tratar la adicción a las drogas como un asunto sanitario. - Celebrar un referéndum sobre la pertenencia a la UE.
- Fijar como prioridad absoluta en la política exterior la adopción de un acuerdo global sobre cambio climático.
- Considerar la introducción de una Renta Básica para todos los ciudadanos.





La independentista poderosa: Nicolas Sturgeon

Tras pasar una década a la sombra del carismático Alex Salmond, a finales del año pasado se convirtió en la nueva líder del SNP y primera ministra de Escocia. Después de los comicios de mayo, también se podría convertir en cargo importante del nuevo gobierno. Y es que, a pesar de la derrota en el referéndum de independencia de octubre -donde un 55% votó a favor de la unión- los nacionalistas no pueden vivir un mejor momento. Los afiliados han pasado de 25.000 a más de 100.000.
Según la última encuesta de Ipsos-MORI, el SNP -ahora con sólo seis escaños en la Cámara de los Comunes- puede ganar en las elecciones generales 54 asientos de los 59 reservados en el Parlamento a la región. Esto podría convertirlo en tercera fuerza política, con posibilidades incluso de determinar eventuales coaliciones para formar el Gobierno del Reino Unido, curiosamente, el país del que hace apenas siete meses quería separarse. Caprichos de la política.
Programa electoral
- Transferir de Londres al Gobierno autónomo escocés más competencias económicas para crear empleo.
- Reformar la política de inmigración de acuerdo con las necesidades económicas de la región.
- Obtener competencias para controlar asuntos relacionados con la posesión de armas, los ingresos procedentes de la delincuencia, la seguridad vial, las apuestas y con la política sobre drogas.
 - Permanecer en la UE y reforzar posición comunitaria de Escocia respecto a asuntos de pesca y agricultura.
 - Eliminar la presencia de submarinos nucleares Trident en aguas escocesas; mantener el gasto para la ayuda exterior en el 0,7 % del PIB.
 - Transferir al Gobierno escocés competencias sobre los beneficios sociales de los trabajadores.





La independista pobre: Leanne Wood

Hasta los años 50, Plaid no cuajó realmente como un auténtico partido, y no fue hasta los años noventa cuando envió sus primeros diputados a Westminster. Sin embargo, en la primera Asamblea Nacional de Gales de 1999, tras la "devolución" de poderes, dio la campanada con 17 asientos y se convirtió en la segunda fuerza política local, después del Partido Laborista. Una crisis de liderazgo hizo retroceder a los nacionalistas de izquierdas, pero la llegada de Wood en 2012 ha supuesto una reactivación. Ella está dispuesta a seguir los pasos de Escocia. Pero en Gales -con tres millones de habitantes y menos de una décima parte del territorio- las cosas son distintas. El apoyo al nacionalismo ronda sólo el 20% y ante un plebiscito, la gente sabe que la economía es relativamente débil y tiene una pequeña base tributaria. Así que estarían preocupados ante el hecho de que más autonomía significara más impuestos.
Programa electoral
 - Acabar con las políticas de austeridad y aumentar el gasto en infraestructuras.
- Crear una lista de necesidades laborales para cubrirlas con trabajadores inmigrantes especializados.
- Transferir competencias al Gobierno autónomo galés en materia judicial y policial.
- Hacer campaña a favor de la permanencia en la UE en caso de que se celebre un referéndum.
- Solicitar un asiento en la asamblea de Naciones Unidas; reforzar la oposición al programa nuclear Trident.
- Adoptar competencias para rechazar cambios en el sistema de bienestar social que afecten negativamente a Gales.






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