lunes, 28 de septiembre de 2015

La tecnologia Alemana deberá retirar 176.000 armas «inservibles» junto al escándalo de su industria automovilística supone un fraude a su prestigio


El informe del Ministerio de Defensa alemán que concluye que el fusil de asalto G36 es «inservible» por un defecto estructural de precisión cuando se recalienta no ha pasado inadvertido para las Fuerzas Armadas españolas.


El Ejército dispone en la actualidad de más de 70.000 unidades de este modelo, adquirido de forma progresiva desde 1999 hasta 2010. Sustituyó al popular CETME español y se convirtió en el arma reglamentaria de los militares.

La noticia, por lo tanto, ha puesto sobre aviso no solo a España sino a los 60 países que han adquirido este fusil de la firma Heckler & Kock. El escándalo del G36 que sacude ahora al Bundeswehr, el ejército federal alemán, fue reconocido anteayer por la ministra de Defensa Ursula von der Leyen, para quien este arma «tal y como está construida carece de futuro». En la actualidad Alemania disponen de 176.000 unidades y todas ellas acabarán tarde o temprano en la basura, igual que los 180 millones de euros que costaron.

El asunto no es menor y desde 2012 se fueron filtrando denuncias de quienes usan este arma de guerra hasta que el informe oficial ha constatado la realidad: existe un serio problema de precisión cuando se recalienta por su uso continuado o cuando la temperatura externa es muy alta. Pese a todo, la alta oficialidad del Bundeswehr no dio la voz de alarma hasta 2014 y desde entonces se encargaron varios peritajes.

El último informe, de 372 páginas, es demoledor: «Tras disparar dos cargadores no se puede asegurar que se dispare acertadamente contra el enemigo». El nivel de acierto con el arma caliente baja a un 53%, cuando la exigencia mínima es del 90%. El G36 muestra «apreciables fallos de capacidad» cuando se trata de garantizar la «supervivencia y aguante» de los soldados. Dicho de otra manera: el fusil de asalto que utiliza la tropa en Alemania pone en peligro su vida.

«Una sorpresa»

Con este panorama, fuentes del Ejército de Tierra español consultadas señalaron que por el momento no tiene previsto realizar ningún peritaje extra tras esta revelación. Afirmaron que «están sorprendidos» con el informe y subrayaron que cada unidad realiza una revisión anual del fusil y hasta la fecha «no han detectado ningún fallo». Tampoco se han elevado informes a la cúpula militar que mencionen la pérdida de precisión cuando se recalienta, afirmaron estas fuentes.
  

Cuando el ministerio de Defensa decidió en 1999 optar por el modelo de Heckler & Kock, factoría con la que ya se trabajaba desde 1961 en la adaptación del G3, se adquirieron un primer pedido de 11.000 unidades y hasta 2010 se alcanzaron las citadas 70.000.

La versión HK G36 del Ejército se fabricó en su mayoría en la factoría de Santa Bárbara en A Coruña, cerrada ya por la crisis, y tienen una vida útil de unos 20 años. Pese a que la fabricación es nacional, la patente sigue siendo alemana.

Entre tanto, la compañía niega los problemas con su arma. En un comunicado aseguró que el G36 cumple las directrices establecidas con la firma del contrato de suministro con el Ejército alemán a mediados de los noventa. Recordó que no se llegó a hablar en aquella época de la necesidad de un arma de respuesta a combates con un alto nivel de tiro y un fuerte consumo de munición, ya que los militares germanos no participaban entonces en misiones internacionales. Heckler & Koch ha llegado a plantear la posible reclamación de daños y perjuicios contra el Gobierno alemán. Cambiar los 176.000 G36 podría tardar hasta diez años, según los expertos.

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