jueves, 10 de septiembre de 2015

Vigilar a la policía:los americanos pueden hacer lo que está prohibido en España.

"En España le llaman democracia y no lo es" 

Un grupo de activistas se dedican a grabar en vídeo intervenciones de la policía en EEUU para evitar abuso de poder. Las cámaras, aseguran, protegen más que mil armas


"¿A quién llamas si estás en peligro, y es la propia policía la que te está poniendo en peligro?", se pregunta Virgil Vaduva, fotógrafo, informático,hacker y miembro de Copblock, una organización "descentralizada" que intenta documentar casos de violencia y abusos policiales a lo largo y ancho de EEUU. Vaduva espera que la respuesta a esa pregunta sea la aplicación móvil creada por él mismo hace ahora un mes llamada Cell 411: una especie de número de emergencias alternativo que permite poner en alerta a una red de activistas (o de familiares o amigos creada por el usuario) con un solo click. Aunque Vaduva prefiere no divulgar el número exacto de usuarios asegura a El Confidencial que la respuesta ha sido "francamente buena. Mucho mejor de lo que esperaba". Ahora trabaja en una versión 2 en la que incorpora la grabación de vídeo directamente en un servidor, de manera que pase lo que pase con el dispositivo (si la policía, por ejemplo, lo incauta), las imágenes no puedan ser destruidas.

Cell 411 es el último y más tecnológico paso que ha dado Copblock, fundada en 2010, en su lucha por difundir y controlar lo que consideran una actividad policial excesivamente militarizada y brutal en todo EEUU. Aunque Vaduva espera que no sea utilizada solo por activistas (ya hay algunas estaciones de bomberos locales, por ejemplo, que la usan, además de ser útil para situaciones de emergencia más prosaicas como una rueda pinchada en la carretera), el objetivo de su app es "permitir a los humanos rechazar el uso de la policía y depender los unos en los otros en situaciones de emergencia"; el botón "I am copblocking" es una de sus opciones de alerta, además de incluir información sobre derechos y recomendaciones en caso de ser detenido por la policía.

"Copblock es una organización descentralizada y sin un líder", explica por teléfono uno de los fundadores, Ademo Freeman (seudónimo de Adam Mueller), aunque reconoce que su cara, en particular, está empezando a ser reconocida por miembros de las fuerzas de seguridad estadounidenses en sitios tan dispares como Indianápolis y Las Vegas. "Para cada vez más y más gente, ver un coche patrulla es sinónimo de preocupación, e incluso de miedo", asegura Freeman a El Confidencial. Las encuestas le dan la razón: Gallup publicó en junio resultados que situaban en el 52% el porcentaje de personas que tenían mucha o bastante confianza en la policía, frente al 57% que contestó lo mismo hace dos años y el 64% de 2004. En 2007, un 37% de los estadounidenses se mostraba convencido de que la policía local trataba equitativamente a blancos y negros mientras que el año pasado el porcentaje se situó en el 30%, según el Centro de Investigaciones Pew.

Freeman y Vaduva hacen hincapié en que Copblock quiere dar una salida no violenta a una preocupación creciente de la sociedad estadounidense. Y, de momento, la actividad más frecuente de sus miembros es la de actuar como una especie de brigadilla de periodistas y vídeo-reporteros que documentan y difunden aquello "que a los medios convencionales se les pasa desapercibido". "Si has sido objeto de una situación de abuso por parte de la policía, o conoces a alguien que lo haya sido, nos puedes escribir, nosotros nos encargamos de verificar las fuentes y publicamos tu historia en nuestra red", explica Freeman.


Aunque no deja de ser una organización pequeña y marginal, sus 2,5 millones de visitantes únicos en Facebook ponen de manifiesto que la brutalidad policial es un debate nacional candente. En el último año, nombres como Michael Brown, Tamir Rice, Eric Garner, John Crwaford, Walter L. Scott, Freddie Gray y Samuel Du Bose (todos ellos ciudadanos negros muertos por disparos de la policía o mientras estaban bajo custodia policial) han resonado en las mentes de los estadounidenses recordándoles esa asignatura pendiente de las disparidades raciales en relación con las fuerzas del orden.

Más allá de la cuestión racial, algo que tienen en común todos estos casos es que han sido grabados en vídeo, junto a cientos de otros ejemplos no mortales de brutalidad que proliferan en youtube contribuyendo a una imagen pésima de la policía y que han colocado el tema en el ojo del huracán. "No es ya solamente un problema de estos casos extremos más dramáticos, es algo que preocupa a cualquier americano medio: es la manera en que se vulneran tus derechos cuando, por ejemplo, te paran en un control de carretera". "Nuestras fuerzas de seguridad están entrenadas para matar", asegura Vaduva. "Su seguridad es lo primero en su lista de prioridades, no, como debería ser, proteger al ciudadano. Además de que estas fuerzas cada vez se nutren más de veteranos que no están preparados psicológicamente para situaciones civiles", argumenta, y recuerda que en Ohio, donde nació Copblock, ocurrieron las muertes de Samuel Du Bose, John Crawford y Tamir Rice.

En EEUU hay aproximadamente unas 17.000 cuerpos de seguridad del estado, con algo más de 700.000 agentes entre policía local (por ciudades), oficinas de sheriff (a nivel de condados), policía estatal y cuerpos federales especiales como el FBI. Desde 2009, los informes del propio FBI muestran que las muertes registradas a manos de policías han subido de 397 a 426 en 2013 (en 2011, por ejemplo, en Australia y Alemania hubo seis y en Inglaterra, dos). Y estas son solo las muertes "justificables", reconocidas oficial y voluntariamente para el informe por las propias comisarías. Otros informes extraoficiales por webs agregadoras de incidentes de este tipo sitúan la cifra más cerca del millar al año. La ACLU (Unión Americana por los Derechos Civiles) asegura que un cuarto de dichas muertes son de personas de color por agentes blancos.



Sin embargo, otras cifras apuntan a que el problema no solo no es nuevo sino que podría estar, al contrario, disminuyendo. Nueva York, por ejemplo, alcanzó en 2013 su récord mínimo de muertes, con ocho (de 91 en 1971); en Los Ángeles la policía registra unos 84 casos de uso de armas de fuego o violencia contra sospechosos de los 149.000 arrestos que realiza al año (una bajada del 17% respecto a los últimos siete años). Hayan aumentado o disminuido los casos lo cierto es que su eco, en la era de youtube, es cada vez mayor.

El senado de California ha aprobado una ley para proteger el derecho de grabar. En Texas, en cambio, se ha intentado prohibir directamente

Aunque la primera enmienda de la constitución estadounidense garantiza el derecho a grabar a la policía en acción (siempre que no se entorpezca su actividad), es frecuente que haya personas arrestadas por hacerlo o de cámaras y móviles incautados. Tras un incidente el pasado abril en el sur de Los Ángeles, en el que agente de policía arrebató el móvil a una transeúnte y lo aplastó con sus botas, el senado de California aprobó una ley para proteger el derecho de grabar (en Texas, en cambio, se ha intentado prohibir directamente la grabación de la policía, sin éxito). Lo cierto es que la presencia de cámaras es tan inevitable que la propia policía está empezando a recurrir a sus propias grabaciones con cámaras corporales o instaladas en los coches patrulla.

Organizaciones como YouGov aseguran que un 88% de los estadounidenses están a favor del uso de estas cámaras mientras la última encuesta del New York Times con la CBS sitúa le porcentaje en el 92%. San Diego, Los Ángeles, Chicago, Houston o Philadelphia son grandes ciudades que ya lo hacen o planean hacerlo en breve. El Gobierno federal está empezando a financiar estas cámaras para generalizar su uso. Claro que es un uso sujeto a todo tipo de regulaciones y ramificaciones (cuando grabar, cómo proteger la imagen de aquellos involucrados colateralmente en un arresto, menores, por ejemplo, y sobre todo cuando y como hacer público el material) que aún está debatiéndose.



Las patrullas de 'Copblock'

Mientras tanto, Copblock ha montado en algunas ciudades como Nashville (Tennesse) o Arlington (Texas) patrullas improvisadas de "copblockeros" que circulan en busca de víctimas de brutalidad policial a las que ayudar, grabando con sus cámaras o dando instrucciones al retenido. La policía de momento no da carta de naturaleza a la organización que consideran demasiado marginal como para prestarla atención (aunque algunos blogs del entorno como officer.com aluden a este "problema" y plantean que es necesario estar prevenido para reaccionar si una patrulla se encuentra con una emboscada de este tipo). Los detractores de Copblock apuntan además a un rasgo común de los activistas: han tenido en algún momento de sus vidas problemas con la policía o se sitúan en el entorno de la libre circulación de drogas.

Freeman no lo oculta. Con 22 años vendía marihuana a sus amigos y un día un grupo de policías armados irrumpió en su casa. Terminó cumpliendo una condena de tres meses en la cárcel del condado pero asegura que las cicatrices que deja un encuentro así con la ley no se quitan en toda la vida. "Tener antecedentes limita mi vida de muchas formas. Yo he pagado mi deuda, sin embargo, no puedo volver a ser un ciudadano con los mismos derechos que el resto", asegura aludiendo, por ejemplo, a que no se le concedió licencia para vender alcohol para un negocio que quería poner en marcha. "Es una respuesta desproporcionada. Estaba cometiendo un delito, sin víctimas, sin armas, sin violencia. Y fui detenido de manera brutal y violenta".

Él no se muestra especialmente entusiasmado ante el uso de cámaras por la propia policía. "Supongo que es positivo porque al menos pueden ser disuasorias en muchas ocasiones", reflexiona. De lo que está convencido es del poder de las otras cámaras, las que cualquier ciudadano de a pie puede "desenfundar": "En 2011 fui detenido en Las Vegas por estar aparcado al lado de una comisaría con mi furgoneta. Pasé la noche en comisaría pero las imágenes de mi detención se difundieron a tal velocidad por internet que cuando llegó el momento de presentarme ante el juez, decidieron soltarme directamente. Ni siquiera hubo vista".

EVA CATALÁN.

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