viernes, 23 de octubre de 2015

La OTAN prepara sus nuevas guerras; España es el principal teatro de operaciones de las maniobras pre-guerra

ESCALADA MILITARISTA EN EL MEDITERRÁNEO


Después de la tradicional ‘orgía’ militar de los desfiles del 12 de octubre, el Estado español se prepara para convertirse en el principal teatro de operaciones de las mayores maniobras de la OTAN desde el fin de la Guerra Fría. La denominada Trident Juncture 2015, cuya primera fase se desarrolló entre el 3 y el 16 de octubre, movilizará en una segunda etapa, ésta de ejercicios sobre el terreno, a más de 36.000 militares de 33 países (28 de la OTAN y cinco aliados), más de 230 unidades militares, 140 aviones y 60 barcos de guerra, que se desplegarán en Italia, Portu­gal y España entre el 21 de octubre y el 6 de noviembre.
Se trata de un “ejercicio de alta visibilidad”, como lo califica la propia OTAN,en el que el Estado Español no sólo es el que acogerá a más militares en su territorio –20.000–, sino que aportará a los ejercicios 8.000 de ellos, además de 13 buques y 43 aviones y helicópteros, y ocho de los 16 escenarios de simulación bélica se situarán en bases y campos militares situados en diferentes puntos de Zaragoza, Albacete, Almería, Cádiz, Palma de Mallorca y Madrid.
Para Jordi Calvo, del Centre Delàs d’Estudis per la Pau, estas maniobras se enmarcan en “la misma estrategia de siempre de la OTAN, que es la de mantener a Estados Unidos y sus aliados como la potencia hegemónica a nivel mundial”. “Se engloban en una estrategia a largo plazo”, explica también a Diagonal Andreas Speck, activista de la Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía, que añade que uno de los objetivos es “desarrollar una capacidad de intervenir en todo el mundo en muy poco tiempo para defender los intereses de los paí­ses” de la Alianza.
De hecho, estos ejercicios en Es­paña, Italia y Portugal pretenden “adiestrar y certificar” la Fuerza de Respuesta de la OTAN 2016 (NRF, por sus siglas en inglés), una fuerza de intervención rápida creada en la Cumbre de Praga de 2002 y cuyos efectivos aumentarán de 13.000 a 40.000 después de una decisión tomada en el mes de junio por una cumbre ministerial de la Alian­za Atlántica. La decisión se tomaba en plena escalada de tensión con Rusia por la guerra de Ucrania, una situación que la OTAN ha aprovechado también para ampliar drásticamente su presencia en Europa del Este.


África como escenario


“Maniobras como ésta siempre son un tema de poder y capacidad militar, también con un mensaje a Rusia, pero no sólo. La crisis de Ucrania y la confrontación con Rusia juegan un papel, pero no es lo principal. Estas maniobras se han planificado desde hace varios años”, añade Speck. De hecho, el escenario ficticio de estos ejercicios militares es el Cuerno de África, y el conflicto representado se basa en una disputa por el agua, en un contexto de desertización y recursos decrecientes. “África es un continente muy rico en recursos aún no explotados, sobre todo minerales e hidrocarburos, y hay una competición entre China, EE UU, Europa o India para tener el control de esos recursos. Las maniobras son también un mensaje a China, que está invirtiendo mucho en África”, dice Speck.
La Trident Juncture servirá para probar la Fuerza de Muy Alta Disponibilidad, que dirigirá España en 2016
Desde Ecologistas en Acción también consideran que el hecho de que las maniobras de la Trident Juncture 2015 se realicen en estos tres países del sur de Europa “tiene su relevancia, pues son los países de entrada energética (gasoductos) desde el norte de África, y también lugar de paso de los petroleros procedentes de Oriente Próximo, así como del llamado anillo energético europeo”.
En los últimos diez años, la OTAN, que ha marcado el suministro de recursos energéticos como una prioridad de su política de seguridad, ha focalizado una parte importante de su interés en este continente. Y, según explican desde el Centre Delàs, ha aumentado su penetración en él, desde el ejercicio a gran escala Seadfast Jaguar 06 en Cabo Verde en 2006 hasta la intervención militar en Libia, pasando por una colaboración con la Unión Afri­cana en diversos conflictos y distintas operaciones navales en el Cuerno de África, la última de ellas, Ocean Shield, todavía en marcha.
En relación al escenario planteado para estas maniobras, Speck resalta también la importancia del cambio climático como factor. “La estrategia de la organización aprobada en las últimas cumbres define los intereses y las amenazas para la OTAN, que son el acceso a los recursos, el terrorismo –aunque no lo veo como principal– y conflictos derivados del cambio climático. Pero el interés de la OTAN no es prevenir el cambio climático, sino las migraciones que se deriven de él. Esto está muy relacionado con la estrategia de la militarización de las fronteras y con la misión militar de la Unión Europea en el Mediterráneo y el Frontex”.


La guerra en 48 horas


La Trident Juncture 2015 servirá sobre todo para probar por primera vez, englobada en la Fuerza de Res­puesta, la Fuerza de Muy Alta Dispo­nibilidad (VJTF), cuya creación fue acordada por los ministros de la OTAN en febrero de 2015 y que estará formada por 5.000 militares de Tierra, con el apoyo de elementos navales, aéreos y de fuerzas especiales, y tendrá capacidad de desplegarse en 48 horas en cualquier lugar del mundo. Precisamente, será España quien liderará esta primera VJTF, que estará operativa en 2016.
Trident Juncture “es también un acto de propaganda”, dice Jordi Cal­vo, que añade que antes de que acabe la legislatura este Gobierno “está haciendo el máximo para poner a España como un excelente aliado de la OTAN y EE UU a nivel militar”. Además, con las maniobras se busca “legitimar la existencia de la opción militar y darle un impulso”, añade. Por ello quizá la OTAN ha dado relevancia a la participación de organizaciones no militares en las maniobras, como el Comité Internacional de la Cruz Roja.
“Estas políticas contribuyen a aumentar la tensión, inseguridad y escalada armamentística en el mundo”
Operaciones navales, aéreas, ofensiva terrestre, desembarcos anfibios, lanzamientos paracaidistas, acciones en ambiente urbano, intervenciones en ambiente nuclear, radiológico, bacteriológico y químico, y actuación de fuerzas de operaciones especiales son algunas de las maniobras que se llevarán a cabo. Pero la presencia militar empezó hace varias semanas, y afecta a numerosos puntos del territorio, ya que se están produciendo desplazamientos masivos de vehículos, material bélico y militares desde diferentes puntos de llegada, como el puerto de Sagunto (Valencia), Bilbao, Irún o La Jonquera, principalmente hacia la base de San Gregorio (Zara­go­za), el principal teatro de operaciones.
Las maniobras también han supuesto la construcción de un nuevo campamento en la Base Aérea de Zaragoza con capacidad para 1.600 militares. Unos desplazamientos y unas maniobras que diversas organizaciones denuncian que no sólo revisten peligro para las personas, sino que también tendrán un fuerte impacto sobre el territorio y sobre espacios naturales. A esto se suma una total opacidad sobre el coste económico de este despliegue militar sin precedentes en el Estado.
“Estas políticas contribuyen a aumentar la tensión, la inseguridad y la escalada armamentística en el mundo, y nos abocan a nuevas guerras”, explica la Alternativa Antimilitarista MOC en una nota de prensa, y añade que “las maniobras Trident Juncture protegen exclusivamente a una minoría privilegiada, acrecientan el gasto militar mundial en detrimento de la inversión imprescindible en necesidades sociales y humanitarias”. De hecho, este gasto mundial ascendió en 2014 a 1,8 billones de dólares, mientras que el Estado español se dejará el próximo año más de 24.000 millones “en la preparación de la guerra y el control social”, denuncia este colectivo.
Ante esta escalada militarista, hasta el momento más de 60 grupos y organizaciones del Estado español y de Europa han lanzado un "Llamamiento a la acción contra las maniobras militares" con el lema "La guerra empieza aquí, parémosla aquí". A las manifestaciones que han tenido lugar ya en distintas localidades afectadas por las maniobras, se ha sumado el bloqueo de un convoy militar realizado por un grupo de activistas de Antimilitaristes-MOC en el puerto de Sagunt el 16 de octubre, que acabó con seis detenidos.
En los próximos días, una serie de acciones descentralizadas tendrán lugar en diferentes ciudades, que culminarán en el #NoNatoDay (Día de No a la OTAN) el 4 de noviembre. Ese día, calificado por la OTAN como el "Día de los Visitantes Distinguidos", se prevé la visita a Zaragoza del secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, y de altos militares y burócratas de la organización, que serán recibidos por movilizaciones en la ciudad y por una cadena humana que pasará a escasos metros de donde se hospedarán.

Escenario Sorotan: juegos de guerra en África

Imaginemos una región ficticia: Cerasia. En ella, un país, Kamon, invade a otro, Lakuta, y un tercero, Tytan, queda bajo amenaza. El motivo de la invasión, una disputa en torno al acceso al agua, en un contexto de “desertificación, acuíferos secos, disputas ribereñas y descenso continuado de los recursos”. Podría parecer el argumento de una película futurista estilo Mad Max, pero se trata del Escenario Sorotan, el que se está ensayando abiertamente en las maniobras de la Trident Juncture 2015 de la OTAN en España, Italia y Portugal.
Aunque Kamon, Lakuta o Tytan son países supuestamente imaginarios, se encuentran claramente situados en el Cuerno de África, uno de los mayores centros de interés de los paí­ses de la OTAN y de otras potencias mundiales, como China o Rusia, debido a su situación geoestratégica y a sus recursos. De hecho, tanto Estados Unidos como Francia y Japón disponen de bases permanentes en Yibuti. Estados Unidos lanzó en esta zona la Operación Libertad Duradera-Cuerno de África, teóricamente de lucha contra el terrorismo, y mantiene abierta la operación Ocean Shield contra la piratería. España participa tanto en esta operación como en la Atalanta, ésta de la Unión Europea.

Morón, Rota, el Africom y el escudo antimisiles

El 26 de septiembre llegaba a la base aeronaval de Rota (Cádiz) el último de los cuatro destructores estadounidenses que se han establecido de forma permanente en la base. Estos cuatro destructores forman parte del escudo antimisiles de la OTAN. Con la llegada de estos barcos de guerra, el número de personal de la base ha aumentado, entre militares, civiles y familiares, en 3.400 personas.
Por otro lado, el pasado 17 de junio, los Gobiernos de España y Estados Unidos firmaban una modificación del Convenio bilateral de Defensa de 1988. El nuevo acuerdo convierte a Morón de la Frontera en la principal base militar del Afri­com, el Comando de Estados Uni­dos para África, y la convierte en punta de lanza para cualquier intervención militar estadounidense en el continente, codiciado principalmente por su riqueza en recursos energéticos y materias primas. El acuerdo supone también el incremento de marines estadounidenses en la base, que pasan de 850 a 2.200, acompañados de unos 500 civiles, con la posibilidad de sumar un contingente temporal de 800 militares. Además, se producirá una ampliación de instalaciones y del número de aviones de guerra en la base.



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