jueves, 24 de diciembre de 2015

El discurso del rey (que no escucharás hoy)



Buenas noches,
Quiero expresaros a todos mi cordial felicitación en esta Navidad, desearos un venturoso Año Nuevo y compartir con vosotros mis reflexiones sobre el que estamos acabando y mis convicciones sobre nuestro futuro en común.
España atraviesa por el mayor momento de desigualdad, injusticia social y pobreza desde la posguerra. Es por ello que como Jefe del Estado y tras las pasadas elecciones generales, pido responsabilidad política y sentido de Estado a los partidos para que desde el entendimiento y,a diferencia de lo hecho hasta ahora, con el pueblo del que emana la soberanía como prioridad, formen Gobierno y lleven a cabo políticas que rompan con la miseria extendida durante los últimos años.
Es por ello que a esos nuevos gobernantes les insto a acompañar al pueblo en su liderazgo de una Transición que de veras rompa con los vestigios de una dictadura cuyo peso sigue lastrando a España, cuyos tentáculos siguen extendiéndose e, incluso, ganando fuerza. Acabemos todos juntos con esos grupos de poder, herederos de un infausto periodo de nuestra nación del que aún no hemos conseguido salir del todo.
Traigamos de vuelta a España a todos los que un día tuvieron que irse, que quizás pasen estas fiestas lejos de los suyos, sencillamente, porque los gobernantes no estuvieron a la altura, porque quienes tenemos autoridad los echamos. Traigamos de vuelta a España a los que, aún estando en el país, se nos van, y no hablo del pueblo catalán, a quien corresponde expresar libremente hacia dónde quiere encaminarse, sino de los que se nos van por la pobreza energética, porque aun trabajando no salen de la miseria, a los que se han quedado sin Sanidad pública por los recortes, a los que los bancos de alimentos y no el Estado salvan la vida día a día.
Es por ello también que reclamo a los empresarios del Ibex que estos días me agasajan y con los que acostumbro a sentarme a su mesa o ellos a la mía, generen de veras riqueza para el país y no sólo para sus cuentas bancarias en Suiza.
Es por ello que la Justicia ha de dotarse de todos los medios, escapar del solapamiento de poderes, y acabar con la lacra de la corrupción, caiga quien caiga, aunque con ello pueda llegar a ver a uno o más miembros de mi familia en prisión.
Nuestra guía ya no puede ser por más tiempo la Constitución de 1978, porque continuar por una senda abierta a golpe de azadón hace 37 años mientras otros nos pasan a toda velocidad por autopistas sería de una torpeza sin igual. España ni se lo merece ni se lo puede permitir y por este motivo, 2016 debería ser el año del inicio de un proyecto constituyente que dé cabida a todos los que en él quieran estar, un proceso inclusivo y participativo en el que todos remen a una.
Comenzaba mi felicitación navideña hablando de pobreza y desigualdad y no puedo si no perdir perdón por los casi 8 millones de euros que cuesto al país, por la opacidad en todo lo que a mis gastos y los de mi familia se refiere. Y engarzando con ese proceso constituyente tan ilusionante, que debe suponer el paso de la adolescencia torpe y caprichosa de nuestra democracia a su madurez, confío en que 2016 también sea un año de referéndum, en el que seais todos vosotros los que libremente decidáis si merecéis una monarquía o no, si en pleno siglo XXI es realmente democrático que el Jefe de Estado sea impuesto por su sangre.
Ese es mi mensaje de esperanza y de ilusión para 2016. Un mensaje que avanza un año en el que España cambiará por completo, en el que seremos todos los españoles los que lo hagamos posible y no algo impuesto por los de arriba, un año en el que todos elijáis nuestra nueva guía y mi marcha o no de la jefatura del Estado. Un año en el que realmente nos sentiremos libres, un punto de inflexión en el que dejemos de hablar de regeneración política y pasemos, directamente, a alumbrar una nueva forma de hacer las cosas, en el que la insolidaridad y los intereses particulares no tengan cabida en ninguna esfera.
Un año convulso, porque quienes no quieren una España plenamente democrática ejercerán todo tipo de presiones. Y os puedo prometer a todos que no seré yo quien ceda a esas presiones, que la Corona dejará de ser indigna y cómplice de estos poderes fácticos, que sí seré en cambio quien impulse con más tesón ese proceso constituyente que me lleve a mí a ser el mejor rey que jamás tuvo España, precisamente, por dejar de serlo. Luchemos juntos contra los que durante toda la Democracia llevan esquilmando los recursos de nuestros país e, incluso, nuestra dignidad y soberanía.
Os deseo a todos, en nombre de mi familia y del mío propio, muchas felicidades.
Feliz Navidad, Eguberri on, Bon Nadal, Boas Festas.

Colaborador de Público (excorresponsal oficioso en Londres), periodista vocacional en fase de desintoxicación informativa y pensador irreverente en continua hora extra. Víctima multitarea en rehabilitación. Otro mundo es mejor, pero para eso, entendamos antes éste.

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