martes, 29 de marzo de 2016

El terrorismo no es un problema para EE.UU, al contrario es un método para expandir su imperialismo, el recorte de libertades y el aumento de las empresas armamentistas


Tras el terrorismo internacional se esconde otro enemigo: las élites militaristas

En 2014 hubo un total de 37.400 asesinatos perpetrados por terroristas en todo el mundo. En los últimos 15 años, los atentados terroristas han pasado de menos de 2.000 a casi 14.000. Y las víctimas mortales se han multiplicado por nueve.

Ya en otras ocasiones hemos dado a conocer la cuestión de que el terrorismo
internacional a quien más afecta es a los países del Tercer Mundo y, concretamente, a países musulmanes:

En efecto, el 80% del terrorismo lo sufrieron países asiáticos, de Oriente Medio y Nigeria en África. Además, la mayor parte del terrorismo fueron ataques entre chiíes y suníes.
En 2014 hubo un total de 37.400 asesinatos perpetrados por terroristas en todo el mundo.


En los últimos 15 años, los atentados terroristas han pasado de menos de 2.000 a casi 14.000. Y las víctimas mortales se han multiplicado por nueve.

Si bien la letalidad ha aumentado, son poco frecuentes las acciones que causan más de 100 muertes. Donde más veces se ha sobrepasado este número en un solo ataque es en Irak (29 veces), Nigeria (13), Pakistán (6), India y Siria (4 en cada uno).


Entre 2000 y 2014, el 40% de todos los atentados terroristas fue perpetrado por grupos que no pudieron ser identificados. El 60% restante corresponde a un muy pequeño número de organizaciones: el Estado Islámico (ISIS, en inglés), Boko Haram, los talibanes, Al Qaeda en Irak y Al Shabab son autores del 35% de todos los ataques que ocurrieron en el mundo en los últimos 15 años. Entre 2013 y 2014, el ISIS perpetró más de 750 ataques.
 Uno de los blancos preferidos de los terroristas son los medios de transporte, especialmente autobuses y trenes (concentran el 62% de los atentados en esta categoría).

Sorprende que desde 2001 hasta la fecha el número de muertos por terrorismo islamista en EEUU sea de 45 personas. Lamentamos, claro, cada una de las víctimas, pero también tenemos que alertar de que ese gran peligro para el que gastamos millones de € en lo militar no es, atendiendo a las cifras tan preocupantes como lo pintan continuamente los medios de comunicación.

En un artículo de El País, Moisés Naím hace algunas afirmaciones que son de mucho calado:

El terrorismo no es la amenaza más letal del siglo XXI. Pero está cambiando el mundo.

Y lo argumenta de la siguiente manera:

La tasa promedio de homicidios en todo el mundo en 2014 fue de 6,24 muertos por cada 100.000 habitantes, mientras que los muertos por terrorismo fueron 0,47 por 100.000. 
Esto quiere decir que, ese año, por cada 13 homicidios hubo una persona asesinada por un terrorista.
Los números del terrorismo son relativamente bajos cuando los comparamos con otras causas de muerte. Pero sus consecuencias son desproporcionadamente grandes.

Sin embargo:
Las consecuencias de esas acciones terroristas en Europa (y EE UU) son devastadoras, hasta el punto de que hacen tambalear importantes principios como la libre circulación o la privacidad de las comunicaciones. También impactan en el gasto público, los viajes, la convivencia y la integración dentro y entre países. En otras latitudes, los grupos terroristas llegan a amenazar la viabilidad de ciertos países y moldean las luchas geopolíticas.
Pero no nos equivoquemos, parece como que algunas élites políticas y económicas del primer mundo estuviesen deseosas de ayudar a los terroristas a conseguir recortes de libertades. Sin la ayuda de las elites del primer mundo no se habría llegado a los extremos de control y merma de libertades que sufrimos.
Por lo tanto, el enemigo no es uno como nos dice la propaganda al uso, sino que, al menos, son dos: los terroristas internacionales y las elites que buscan su propio lucro con el comercio de armas y con la restricción de libertades de los demás.


Si analizamos la anterior tabla que nos habla de la evolución del número de muertos por terrorismo desde el año 2000 veremos que desde los atentados del 11-S en EE.UU. el terrorismo ha ido en aumento; progresando, sobre todo desde la invasión de Irak por USA, pero con un ritmo mucho mayor de crecimiento desde 2011. En esa época estaban desarrollándose las revoluciones del mundo árabe y magrebí, USA asesinó a Bin Laden, ETA puso fin a sus acciones terroristas...

Si las actuales políticas intervencionistas de USA, OTAN y U.E. (con España participando alegremente en ellas) se diseñaron para luchar contra el terrorismo internacional, los datos nos parecen indicar que lo han reactivado y de manera muy importante.

Si ante estos datos la política de los estados del primer mundo sigue siendo la misma, es que les interesa. El interés no será, por tanto, defender a sus compatriotas de ataques terroristas, sino el lucro en la venta de armas y el producido por la creación de estados fallidos en los cuales se puede intervenir económicamente de manera favorable al primer mundo.

La siguiente tabla nos parece indicar que en algunos países y regiones el terrorismo es la forma habitual de hacer política para mucha gente. Nótese que la tabla lista a los países que han sido considerados dentro de los más afectados por el terrorismo.

Parece que en estas regiones hay realidades políticas, económicas, sociales, culturales y religiosas, que hacen recurrir al terrorismo como estrategia política.

Si el intervencionismo militar agrava estas crisis, lo lógico sería cambiar de estrategia. Pero, ¿cuál?

Proponemos basarnos en potenciar la Seguridad Humana en estos países para poder mejorar sus realidades y que el terrorismo deje de ser un arma política.

 nuevatribuna.es

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