martes, 15 de marzo de 2016

En la corrupta España, Felipe González embajador del mexicano Carlos Slim

Hace años, un banquero de los serios, confesó que para llegar a amasar una gran fortuna, de esas mil millonarias, se entiende, no del que se compra un chalé en Pozuelo, hay que robar, sobornar a políticos, corromper, engañar o hacer algo ilegal. Que de forma legal, honesta, no se consiguen amasar millones de millones.



Si existe un país donde la corrupción está institucionalizada ese es México. Y si existe un personaje que haya vivido de la corrupción política en ese país, Carlos Slim -mexicano de familia libanesa- se lleva el premio gordo. Muy gordo ya que lleva muchos años siendo uno de los hombres más ricos del mundo gracias a que en su país, en 1990, el Presidente Carlos Salinas de Gortari le concediera la privatización y explotación del monopolio telefónico, Telmex. Y los sucesivos gobiernos mexicanos le renovaban la licencia de manera automática, frenando la competencia para que Slim multiplicara los millones con la facilidad que le proporciona el monopolio telefónico de todo un país.


Si, el monopolio de las comunicaciones de todo un país sólo a un empresario. Y con los millones de millones ganados en México su poder se ha extendido a otros países americanos, muchos gracias a la ayuda del ex presidente socialista Felipe González que le introdujo en Panamá, por ejemplo, donde ahora las empresas de Slim (Ideal Panamá, S.A.) tienen graves problemas judiciales. En España se ha hecho con la empresa de las Koplovich, con FCC (Fomento de Construcciones y Contratas). La empresa que da servicio a miles de ayuntamientos…


Hace años, un banquero de los serios, confesó que para llegar a amasar una gran fortuna, de esas mil millonarias, se entiende, no del que se compra un chalé en Pozuelo, hay que robar, sobornar a políticos, corromper, engañar o hacer algo ilegal. Que de forma legal, honesta, no se consiguen amasar millones de millones.

Cuando analizamos la lista de la revista Forbes, podemos comprobar que gracias a que existen países como Bangladesh, Camboya, entre otros muchos, donde casi un cuarto de millón de personas trabajan para Inditex (Zara), por ejemplo, con los trabajadores, también niños, que hacen jornadas de doce horas por las que apenas cobran lo suficiente para comer adecuadamente, entendemos que Amancio Ortega ya sea el hombre más rico del mundo.

Se hacen ricos gracias a que existan países asiáticos que practican la esclavitud. Si, la esclavitud del siglo XXI, con fábricas textiles donde se explota, se esclaviza, a miles y miles de trabajadores que trabajan sin descanso jornadas de doce horas sin medidas de seguridad, sin medidas de higiene, y pagando salarios de hambre.

Y los gobiernos de esos países lo permiten porque las empresas, las multinacionales que operan con mano de obra esclavizada, hacen ricos a esos políticos curruptos a los que no les importa su población siempre que a sus cuentas en Suiza les lleguen todos los meses el dinero prometido. Las mencionadas empresas multinacionales tienen mecanismos para sobornar sin que los departamentos fiscales de los países donde operan les puedan sancionar. Los pagos se diluyen a través de un enjambre de sociedades interpuestas, por supuesto.

Si Inditex fabricara toda la ropa en Arteixo, Amancio Ortega sería un hombre rico, pero no el más rico del mundo. Por supuesto.
La llegada de Carlos Slim a España, de la mano de Felipe González -que viaja por medio mundo en jet privado-, da la idea de que quien está acostumbrado a hacerse rico gracias a la corrupción de los gobiernos de turno en su país, y en otros de América, entiende que en España la corrupción también le permitirá hacerse más rico.

Los ayuntamientos, la clientela


Se da la circunstancia de que Carlos Slim no ha entrado en el negocio de la telefonía móvil en España, ya que tenemos varias operadoras que se disputan un mercado muy competitivo y aquí el gobierno no le garantiza el monopolio. Ha entrado en FCC, Fomento de Construcciones y Contratas, una empresa cuyos clientes son las administraciones públicas, gobierno nacional, gobiernos autonómicos y ayuntamientos.


Miles de ayuntamientos donde el negocio de suministro de agua vecinal, mantenimiento de jardines, recogida de residuos, limpieza, reporta millones de millones de beneficios. Es donde la corrupción se cuece a sus anchas ya que una vez aprobados los pliegos de condiciones de los servicios es muy complicado el seguimiento por los funcionarios municipales, que aceptan el jamón pata negra de regalo en Navidad a cambio de hacer la vista gorda.

España se ha convertido, en estos años de bipartidismo, en uno de los países más corruptos de Europa. Y quienes corrompen con billetes de quinientos euros en efectivo son las empresas que trabajan para las administraciones públicas.


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