martes, 8 de marzo de 2016

La inestabilidad política, el nuevo coco de la prensa económica

No, la bajada de la bolsa no está relacionada con el beso de Iglesias y Doménech.

Lo advierte el FMI, lo señalan las agencias de calificación de riesgos, le preocupa al servicio de estudios del BBVA, a las patronales, a las organizaciones sectoriales y la prensa económica: la falta de un nuevo Gobierno tras las elecciones del 20D, la llamada “incertidumbre política”, va a afectar a la economía justo cuando ésta, por fin, se reactiva después de 7 años de crisis.
El periódico Expansión cifraba en “más de una treintena” las declaraciones de “organismos internacionales, bancos de inversión, entidades financieras, patronales y grandes empresarios” que en las últimas semanas apuntan en esa dirección. Un aparente consenso del que sólo se ha salido el ministro de Economía, Luis de Guindos,quien ha asegurado que en las reuniones del G20 no se ha mostrado preocupación por la inestabilidad política en España. Sin pretender ser exhaustivos, ni desterrar la idea de que ciertas inversiones de peso puedan retrasarse por la ausencia de nuevas regulaciones o de un interlocutor político claro, van unas cuantas matizaciones a esta nueva vulgata. 
El índice de confianza económica teme a la ingobernabilidad o la receta de Juan Palomo

Los índices de confianza de los consumidores son registros publicados internacionalmente para conocer el estado de ánimo del público sobre la situación económica general y personal, y en concreto sobre sus expectativas de consumo. En el Estado español, se elabora desde hace relativamente poco tiempo (2004), y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) es el organismo encargado de publicarlo mensualmente. Basado en encuestas telefónicas personales, se supone que el índice sirve para que empresas y otros grandes agentes económicos puedan tomar decisiones estratégicas.
La sensación de incertidumbre política se habría trasladado directamente a las expectativas de gasto de los consumidores
El ICC ha estrenado 2016 con sendas bajadas de 8,3 y 3,9 puntos. Como en diciembre había alcanzado un máximo anual (en tendencia ascendente interrumpida en octubre), su brusco parón y descenso ha echado más leña al fuego: la sensación de incertidumbre política se habría trasladado directamente a las expectativas de gasto de los consumidores. Alguien, es cierto, ha podido hacer este razonamiento: “este vacío de Gobierno me llena de incertidumbre, mejor no me compro el piso”. O exactamente su contrario. Pero el ICC  no incluye ninguna pregunta que relacione situación política y decisiones o expectativas personales de consumo, ni mucho menos que aluda a situaciones excepcionales con un Gobierno en funciones. Cualquier interpretación en ese sentido debe hacerse con mucho cuidado.
El Banco de España publica una síntesis de indicadores económicos (que incluye los de confianza de empresas y consumidores, así como evolución de datos de la contabilidad nacional), y, sorpresa, los últimos datos tras el 20D también son negativos (-0,9% y -1,4%) cuando los dos meses anteriores habían sido positivos. Pero también bajaron entre junio y octubre de 2015, meses antes de que nadie pudiera ni siquiera adivinar la posibilidad de unas nuevas elecciones en junio de 2016.

Del dato del empleo se aprovecha todo

Incluso cuando sube el desempleo, como sucedió con el paro registrado en febrero, un representante del Gobierno puede usar el dato a su favor. Así lo hizo Juan Pablo Riesgo, secretario de estado de Empleo, en la rueda de prensa de presentación del paro registrado, donde aseguró que la extinción de contratos se debía a “la amenaza” de un cambio en el marco de relaciones laborales.
Sin entrar en el fondo de la cuestión, algo en lo que ni Pedro Sánchez ni Albert Rivera se ponen de acuerdo, habría que pensar en una auténtica teoría de la conspiración para suponer que, con un margen de apenas un mes, el mercado laboral ha sido coordinado por los principales agentes económicos para producir el primer aumento del paro registrado en ese mes desde el año 2013. En otras palabras, el dato de empleo forma parte de los llamados 'indicadores retrasados', datos cuantitativos que sólo reflejan, no predicen, la evolución económica. Es decir, el dato de empleo en febrero puede ser acorde -o no- con la evolución de la contratación e incluso del PIB en los meses anteriores, pero no predice por sí sola la evolución del empleo de los siguientes meses y, ni mucho menos, relaciona ésta con un supuesto cambio de regulación que de momento no tiene fecha ni contenido.
La Bolsa: en Nueva York, París y Frankfurt también temen a Pablemos

En un año, el Ibex 35 ha perdido un 21% de su valor. Esto, en plena era de estímulos monetarios del Banco Central Europeo, puede significar muchas cosas, pero difícilmente puede ser tomado como una respuesta a la supuesta inestabilidad política española. El Ibex ya había perdido mucho terreno antes del 20D y había abandonado -de momento, para no volver- el nivel de los 11.000 ya en agosto, en plena turbulencia financiera china. Además, en el último mes, de hecho, ha ganado terreno: un 2,9% desde el mínimo anual de 7.746 puntos vivido el 11 de febrero. Algo que ha sucedido al mismo tiempo que fracasaban los intentos por formar gobierno y se iba acercando la posibilidad de elecciones.
 Los principales índices internacionales han perdido mucho fuelle también el último año: un 6,38% el Dow Jones (Nueva York), un 11% el CAC 40 (París), un 15% el DAX de Frankfurt. ¿Temen a Pablo Iglesias en estas plazas? Antes de que una respuesta optimista hinche el ya considerable ego del candidato, el hecho es que el panorama financiero internacional es más bien delicado, y en la Unión Europea muestra diferentes acentos regionales que se añaden a la amenaza del parón chino y de los emergentes: la crisis de la banca italiana o portuguesa, el estancamiento francés, la posibilidad de un nuevo pinchazo financiero/inmobiliario en la City de Londres.
El magnate mexicano Carlos Slim se ha hecho con el control de FCC días después de que la empresa anunciara el despido de 750 personas /

Las constructoras empiezan a despedir


Un momento, en el país del ladrillo, en la Nación Rotonda, esto puede significar algo. En un mes, dos de las principales constructoras del país han anunciado sendos Expedientes de Regulación de Empleo en sus divisiones de construcción: FCC (750 puestos de trabajo, un 15% del total de su plantilla en territorio español) y Sacyr (en torno a 400; cerca de un 30%). En esta noticia del diario El Mundo se establece claramente la relación entre los despidos y la incertidumbre política, si bien no queda atribuida la autoría de esta relación. En esta nota de prensa -donde, por no aludir, ni siquiera se alude al ERE- FCC se limita a constatar el “descenso continuado de la inversión en infraestructuras durante los últimos años”.
En un mes, dos de las principales constructoras del país han anunciado sendos Expedientes de Regulación de Empleo 
Lo que sí muestra el sector es una crisis doméstica de onda ya muy larga (en 2006, se benefició de licitaciones públicas por valor de 44.000 millones de euros; en 2015 esta cifra representó apenas 8.200 millones), determinantes cambios accionariales (con la entrada del mexicano Carlos Slim en FCC en detrimento de la familia Koplowitz), y una estrategia que pasa por diversificar territorialmente y sectorialmente la actividad (atención a los 1.400 millones de facturación de FCC, una de las principales productoras de cemento, en el área de 'servicios medioambientales' en 2015). Tras el anuncio de la OPA con la que Slim controlará FCC, Cementos Portland y Realia, la cotización de la empresa subió un 15%. El anuncio de los despidos llegaba sólo una semana antes.

A modo de recuerdo


Los juzgados, la policía y el Ejército funcionan, las principales infraestructuras están ahí, hay buenas comunicaciones por tierra, mar y aire con el resto del planeta; el nivel de indignación ciudadana es alto pero se expresa, desde hace dos años, principalmente en el voto y en las encuestas. La inestabilidad está ahí, pero si cada cruce de declaraciones políticas afecta a las variables macroeconómicas, quizá es que las bases de la recuperación económica son algo endebles.



Diego Sanz Paratcha

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