jueves, 3 de marzo de 2016

Objetivo: mantener el comodín de ETA

Los persistentes obstáculos gubernamentales al camino de la paz.

En octubre de 2011, ETA declaró “el cese definitivo de su actividad armada”. El anuncio estuvo precedido por la conocida como Conferencia de Aiete, en la que personalidades internacionales como Kofi Annan, Gerry Adams o Jonathan Powell instaron a ETA a dejar las armas y al Gobierno español a iniciar conversaciones en caso de que ETA diera el paso. Un llamamiento que el Gobierno ha desoído.
“Hay algo que han compartido los gobiernos del PP y del PSOE, que es utilizar las viejas recetas y estrategias del pasado e ignorar la voluntad de la sociedad vasca de paz y convivencia”, comenta para Diagonal Paul Ríos, excoordinador de Lokarri, una de las entidades promotoras de la Conferencia. La situación de los presos es uno de los asuntos que ni el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero ni el de Rajoy han querido tratar para avanzar hacia el desarme y la resolución del conflicto. Según Ríos, el Gobierno del PP “ha utilizado a los presos como herramienta política” y no ha hecho otra cosa que obstaculizar cualquier reinserción, en relación a la paralización de la ‘Vía Nanclares’ que puso en marcha el PSOE.
 
La situación de los presos es uno de los asuntos que ni el Ejecutivo de Zapatero ni el de Rajoy han querido tratar
Desaparecida ETA de la vida cotidiana y de las principales preocupaciones de la sociedad vasca, surge un debate sobre el relato de lo sucedido. “No se puede imponer un relato, la sociedad es muy diversa y cada uno ha vivido esta cuestión de una manera muy diferente”, señala Ríos. “A lo máximo que se puede aspirar es a que esos relatos confluyan en un convencimiento de que al menos no hay que repetir lo que ha ocurrido en el pasado”. En este sentido, el periodista Mariano Ferrer apunta: “Cuando hay un conflicto tan intenso, tan largo, que afecta tanto, lógicamente cada uno trata de sobrevivir como puede, agarrándose a las cosas que le permiten mantener una cierta cotidianidad”. En su opinión, plantear la existencia de unos buenos muy buenos y unos malos muy malos “es demasiado simple y tonto” y “suele llevar a que no se quiera reconocer la parte de razón que han podido tener los otros”.

La pedagogía que falta

Alguien que puede hacer un buen relato es José Luis Úriz, exconcejal del Partido Socialista de Navarra en Villava. Expulsado del PSOE en 2010 por dedicar el cohete de las fiestas a Arnaldo Otegi (y a Montserrat Tura y Tomás Gómez, entre otros), Úriz explica que lleva 25 años ejerciendo de intermediario con la izquierda abertzale “a las órdenes directas de Alfredo Pérez Rubalcaba”. Y cree que para resolver el final de ETA hace falta pedagogía. “Yo milito en Izquierda Socialista y constantemente hablamos sobre eso: hay que defender que los presos de ETA tienen que cumplir las condenas cerca de su casa. No es justo que los presos comunes puedan y ellos no”. En su opinión, los próximos pasos serán “el desarme definitivo, que va a producirse este año porque vienen las elecciones autonómicas y a la izquierda abertzale le interesa ir sin lastre; la disolución de ETA, que será un poco más complicada, y el movimiento del Gobierno en el tema del acercamiento de presos y respecto a las condiciones de los presos enfermos”.
La polémica por la actuación de unos títeres acusados de “proetarras” en el carnaval madrileño o las declaraciones del ministro del Interior asegurando que a ETA le beneficia un Gobierno del PSOE y Podemos han vuelto a poner a ETA en el debate político y mediático. A pesar de los evidentes cambios sociales y políticos que ha conllevado la decisión “unilateral e irreversible” de ETA de abandonar la violencia, las operaciones policiales y las detenciones han continuado y el número de denuncias por enaltecimiento del terrorismo supera el que se registraba cuando había atentados. Úriz es muy crítico con el inmovilismo y asegura que en 2000 el PP ya desaprovechó la oportunidad de sentarse a hablar con Mikel Antza y Soledad Iparraguirre, quienes –según afirma– controlaban toda la organización y eran partidarios de poner fin a la lucha armada. “Yo creo que ha habido gente en el Estado a la que no le ha interesado que ETA desapareciera definitivamente, y ahora tengo la sensación de que sigue habiendo gente así”, concluye.
La ausencia de violencia y la introducción de una forma diferente de abordar la cuestión por parte de Podemos pueden favorecer esa pedagogía que facilitaría al Estado dar pasos hacia la resolución. Sin embargo, este asunto no va a estar entre las prioridades del nuevo Gobierno. Quizás habrá que esperar a que la sintonía entre los ejecutivos de Madrid y Vitoria se afine con sus próximos ocupantes.
Carlos Sevilla Peris

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