domingo, 17 de abril de 2016

El PSOE elige su propia aventura

El PSOE pierde pie a veinte días del final del proceso de investidura.


"Pensaban que nos iban a doblar como a la CUP". La cita es de un militante de base de Podemos. La proclama sólo unas horas después de la rueda de prensa de Pablo Iglesias en el Congreso, un día después de la reunión a tres entre PSOE, Podemos y Ciudadanos, el encuentro en el que se escenificó una vez más la diferencia de proyectos entre la tercera y la cuarta fuerza política en votos en el Congreso. La referencia a las Candidaturas d’Unitat Popular y su aceptación del acuerdo con Junts Pel Si el pasado mes de diciembre señala el miedo de parte de la militancia del partido morado a ser "domesticados" en un Gobierno de centro.
Ese día, Iglesias anunció una consulta a los simpatizantes de su partido con dos preguntas. Transcurrirá entre el 14 de abril, día en que sale este periódico, y el sábado 16. Dejó ver que votar sí al pacto del PSOE y Ciudadanos será votar su salida como secretario general de Podemos. Votar sí a un pacto con IU-UP y Compromís, trasladar, una vez más, la presión a Pedro Sánchez. Del 'pressing Podemos' al 'pressing PSOE'.
Han pasado 109 días desde las elecciones y ninguna de las tres fuerzas más votadas se ha doblado. Tiempo para asumir que es improbable que nadie lo haga
Pero el movimiento de Podemos se difuminabael lluvioso lunes 11 de abril. El portavoz de los socialistas, Antonio Hernando, anunciaba que se ha acabado "el tiempo de ofertas y las contraofertas". Han pasado 109 días desde las elecciones y ninguna de las tres fuerzas más votadas se ha doblado. Tiempo para asumir que es improbable que nadie lo haga.
En el centro del lío está el PSOE. Los de Sánchez acudieron a la reunión a tres del 7 de abril sin su líder –tampoco asistió el de Ciudadanos– y con un equipaje demasiado pesado. El pacto con Ciudadanos, las 200 medidas del acuerdo "para un Gobierno reformista y de progreso", ha sido el protagonista a nivel teórico de los ciento y pico días de provisionalidad.

El bálsamo de Fierabrás


Un fardo que Podemos no tenía ningún interés en echarse a la espalda. Para el politólogo Gonzalo Caro, aún hoy, un mes y medio después de su presentación, "no queda claro cuál es el papel" de ese pacto, "que recuerda a Ulises atándose al mástil del barco para no hacer caso de los cantos de sirena".
Al ser "reformista y de progreso" el texto –que Pedro Sánchez aseguró que se estudiará en los libros de Historia– excluía, al menos en el argumentario del PSOE, a Mariano Rajoy. Un Rajoy que, sin embargo, lo caricaturizó como el "bálsamo de Fierabrás" por su ambivalencia y su milagrosa capacidad para adaptarse ya a las ideas del PP, ya a las de Podemos. El acuerdo puede quedar en papel mojado en los próximos días y difícilmente sobrevivirá a una nueva campaña electoral.
El historiador Juan Andrade, autor de El PCE y el PSOE en la Transición, valora paraDiagonal un pacto que tenía como uno de sus principales objetivos "apropiarse, por inverosímil que resulte, del significante del cambio". Andrade explica cómo, constatados los malos resultados del 20 de diciembre, el PSOE ha visto que laestrategia para su supervivencia pasaba por "reconstruir el tan deteriorado eje izquierda-derecha, ocupando, con la suma de Ciudadanos, un teórico centro-izquierda relativamente amplio que dejara al PP y a Podemos en sus respectivos extremos".
Para explorar la posibilidad de quebrar al PP, han quedado los de Albert Rivera. Los socialistas han aceptado, con gusto, la tarea de desgastar a Podemos. Con gusto por lo que han sentido como provocaciones intolerables. Las más recientes: la postulación por parte de Pablo Iglesias como vicepresidente en un Gobierno del PSOE durante la audiencia de Sánchez con Felipe VI; la alusión a la cal viva.
La principal amenaza para el PSOE es que Podemos lo arroje definitivamente al centro, a lo que, en su dimensión global el escritor Tariq Ali ha calificado como "extremo centro"
Por encima de estos episodios, la principal amenaza para el PSOE es que Podemos lo arroje definitivamente al centro, a lo que, en su dimensión global el escritor Tariq Ali ha calificado como "extremo centro". Un desplazamiento visto como la estrategia a seguir por parte de los poderes que avalan durante estas semanas el viaje al centro, pero que sigue alejando al partido de su militancia de base y de un jugoso sector del electorado: la población se autoubica ideológicamente cada vez más a la izquierda, según el CIS.
Para Guillermo López, coeditor de La Página Definitiva –una referencia entre los medios de análisis político no adscritos a ningún partido– no está claro que la "derechización" del PSOE que supone el pacto con los de Rivera vaya a pasar factura al partido entre su electorado. La consulta llevada a cabo entre la militancia aunque "condicionada" por los términos en los que se preguntó, comenta López, ha avalado la estrategia de Pedro Sánchez.
Una estrategia que, a fecha de hoy, "le ha salido muy mal" a Sánchez –"incapaz de forjar ninguna fórmula de Gobierno en dos meses"– pero que, para López, a nivel interno "quizá ha servido" al candidato socialista "para salvar la cabeza, con un punto de partida muy precario, y ser de nuevo el cartel electoral del PSOE si se repiten las elecciones".
¿Y si no se repiten? Según López, en ese caso, la estrategia habrá dado sus frutos, ya que el PSOE jugará un papel central cualquiera que sea el Gobierno que comience a formarse antes del 2 de mayo.

La enmienda a la totalidad


Luca Chao, politóloga e integrante de Podemos en Galicia, insiste en la idea que Iglesias lanzó en rueda de prensa, que el PSOE es un "partido secuestrado" por Ciudadanos. Los de Podemos se refieren a su propuesta, explicitada en 20 puntos, "para desbloquear la situación política y posibilitar un Gobierno de cambio". Una "enmienda a la totalidad" del acuerdo Sánchez Rivera, según declaró José Manuel Villegas, de Ciudadanos, tras la reunión del 7 de abril.
Una propuesta con la que los socialistas han dicho coincidir en un 70% con Podemos pero que, según éstos, fue desestimada en la propia reunión por el equipo de negociaciones de PSOE y Ciudadanos.
Las mayores discrepancias, según señaló el portavoz socialista, Antonio Hernando, en su respuesta a Pablo Iglesias, han sido en lo referente a la composición del Gobierno –desde el inicio, el PSOE ha repudiado la posible presencia de Podemos en un futuro Ejecutivo– y en el punto sobre el desbloqueo de la situación en Catalunya, en el que Podemos proponía dejar la negociación sobre un posible referéndum a un programa diseñado al alimón por En Comú Podem y el PSC.
Según Juan Andrade, lo prioritario para los de Sánchez ha sido "ocupar el centro de la atención política y mediática y marcar o aparentar que se marcaban los tiempos tan sincopados o atropellados de la negociación".
Ante el vértigo provocado por una crisis del sistema de representación iniciada en 2011 por el 15M, el PSOE se ha atrincherado en una posición segura, exagerando los contornos "populistas" que achaca a Podemos, explotando en lo posible la crisis interna del partido morado y reforzando, señala Andrade, "la pervivencia en el imaginario de mucha gente, incluso de gente que no les ha votado recientemente, de partido necesario, con capacidad de Gobierno, sentido de la responsabilidad e incluso capacidad de reforma".
El despliegue de recursos de los socialistas ha seguido aún después de escenificarse el último 'no' al pacto de la bisagra entonado por Podemos. El lunes 11 se presentaba un manifiesto firmado por intelectuales, sindicalistas, artistas y políticos en la reserva con el objetivo de seguir manteniendo la respiración asistida de la "vía 199". Un apoyo de la intelectualidad a un "pacto de la regeneración" que llega cuando ya se habían establecido los límites a ese pacto a tres.
El 6 de abril, la víspera de la reunión a tres, el editorial de El País señalaba el camino a Pedro Sánchez y cambiaba uno de sus principales argumentos tras el 20D. Es preferible repetir elecciones, decía el periódico, antes de llevar a cabo "pactos peligrosos" con Podemos –"por la ambigüedad que rodea a esta fuerza"– y con los independentistas, cómplices necesarios para un Gobierno con los 161 diputados de la suma PSOE+Podemos+Confluencias.
El posible acuerdo ya había sido torpedeado por el Comité Federal de los socialistas del 28 de diciembre de 2015, ocho días después de las elecciones. La influencia de Felipe González y el tímido motín de Susana Díaz fueron demasiado para Pedro Sánchez a pesar del "resultado histórico" del PSOE el 20D.
Aquel día de los inocentes, la inercia del partido limitó el margen de Sánchez. Desde entonces, el equipo del secretario general –"en funciones" desde febrero, cuando se tenía que haber celebrado el 39 Congreso del partido– ha llevado a cabo un pacto intocable y dos vías con respecto a Podemos: atraerle al centro y responsabilizarle de la convocatoria de elecciones.
Pese a que en diciembre pasó del 28,7 al 20,8% de los votos, los socialistas han salido reforzados con sus dispares resultados en las autonómicas y municipales de 2015, tras las que han recuperado iniciativa en Parlamentos y Ayuntamientos –empezando por Madrid– gracias a los partidos entonces llamados emergentes.
Este periodo, transitorio o no, ha conseguido mantener a flote una maquinaria que tiene un presupuesto anual de casi 41 millones de euros, de los cuales ocho se destinarán a amortización de deuda del partido y 16 a gastos de recursos humanos.

Con el PP, de entrada, no


El PSOE ha avanzado que responderán con un "no, gracias" a una hipotética oferta de vicepresidencia por parte del PP. El recurso a la gran coalición, que, en cierta forma, contribuyó al crecimiento de las expectativas de Ciudadanos a lo largo de 2014, ha sido visto desde el nacimiento de Podemos como un "suicidio en diferido" por parte del PSOE.
Desde los medios afines a Rajoy se empuja a Pedro Sánchez a ese pacto de Gran Coalición –de las fuerzas constitucionalistas, según su argot– frente a la vía que la periodista neocon Isabel San Sebastián ha identificado en ABC como el "Frente Popular Blando".
No obstante, como señala Juan Andrade, aparte de los evidentes riesgos para el PSOE, la fórmula del pacto con el PP no sería "ni siquiera del todo estabilizadora para el sistema, pues se sacrificaría la apariencia de pluralidad (PP contra PSOE) en la que se asentaba la estabilidad misma del sistema".
Si se repiten las elecciones, los escenarios son dos, un calco –escaño arriba, escaño abajo– de los resultados o el temido 'sorpasso' a manos de Podemos
Si se repiten las elecciones, los escenarios son dos, un calco –escaño arriba, escaño abajo– de los resultados o el temido 'sorpasso' a manos de Podemos, del que sólo le separan 300.000 votos. Para Caro, la campaña del candidato Sánchez pasará "por presentarse como la persona que podría ser presidente si no fuera por culpa de esos actores tanto internos como externos que no le han permitido gobernar".
Hay más dudas sobre cómo responderá su partido. "Podrían asestar un golpe rápido y seco y acabar con él o podrían simplemente sentarse frente a su puerta y esperar ver el cadáver de su enemigo pasar tras unas nuevas elecciones", concluye.
Guillermo López cree que Sánchez ha cumplido con lo que esperaban de él tanto Díaz como Felipe González –"aunque en realidad lo que no quieren es que sea Sánchez quien lidere", matiza–. Por eso, para este profesor de periodismo, es improbable que haya una maniobra para "defenestrar" al candidato.
La ratificación de las candidaturas de Rajoy y Sánchez parece dada si se repite la campaña electoral. López cree que el PSOE mantendrá como línea roja que no haya un referéndum en Cataluña pero este profesor de periodismo considera que es posible que los de Sánchez crucen "la otra por la que se han significado en estos meses: no pactar con el PP. Visto el vodevil con Podemos, no me parece descartable que lleguen a algún tipo de apaño, una Gran Coalición implícita", concluye.
En los próximos días, la bifurcación que el PSOE no ha querido tomar en tres meses seguirá marcando los tiempos de la política institucional.

La economía de los dos textos

Déficit y deuda. El ritmo de la reducción del déficit ha sido uno de los puntos de desencuentro entre PSOE, Ciudadanos y Podemos. El último partido opta por una negociación “dura” con la Unión Europea del techo impuesto por las políticas de austeridad.
Presupuestos. La revisión de los presupuestos del Programa de Estabilidad del Gobierno actual por parte de Podemos no toca partidas como el gasto en defensa o en seguridad pero planteaba incrementos en protección social, salud o educación y cultura. Esta expansión del gasto social ha sido fuertemente criticada por Ciudadanos.
Recaudación fiscal. La reforma tributaria del acuerdo roji-naranja sólo especificaba una posible reforma del impuesto de sociedades y un nuevo retoque de los tramos del IRPF. Podemos incluye en sus 20 propuestas la puesta en marcha de un impuesto sobre transacciones financieras (heredero de la vieja tasa Tobin), la recuperación de impuestos efectivos de sucesiones y donaciones y tocar las SICAV.

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