martes, 3 de mayo de 2016

Filosofar en tiempos interesantes

El mundo no existe y otras teorías de la filosofía reciente
Conocido es el famoso deseo/maldición chino referido a vivir tiempos interesantes, entendidos como tales aquellos que son especialmente convulsos. En apariencia correrían malos tiempos para la filosofía, más allá de la elaboración de diversas teorías explicativas acerca de las diferentes crisis que nos acechan o, directamente, nos zarandean. La consideración estricta de la filosofía como una disciplina científica o académica, y los debates en torno a su supresión en la enseñanza preuniversitaria, nos hace perder el sentido último de la misma: aportar herramientas y temas para debatir y reflexionar, desde el diálogo, la argumentación y el cuestionamiento de cualquier certeza. En esta línea, Carlos Fraenkel, en Enseñar Platón en Palestina (Ariel), nos ofrece un conjunto de reflexiones en torno al poder de la filosofía, no como una cosmovisión concreta por ejemplo, el marxismo—,sino como un conjunto de técnicas o herramientas lógicas o semánticas que nos permiten adoptar puntos de vista respecto a cuestiones relevantes y defenderlas con una argumentación solida frente a otras posiciones contrarias. De esta manera se consigue ampliar el número de cuestiones e interrogantes planteados y, en especial, las respuestas a los mismos desde una vertiente personal, sin concesiones a las tendencias y teorías de moda.

En otra línea completamente diferente se presenta el trabajo deMarkus Gabriel Por qué el mundo no existe(Pasado&Presente). En su primera obra, este joven filósofo y docente alemán explora una interpretación del mundo a través de una corriente denominada Nuevo Realismo. Entendida como la tendencia que viene a sustituir al posmodernismo (en concreto, el 23 de junio de 2011, a las 13.30h) y la manera en la que somos prisioneros de sus ilusiones. La tesis principal del libro se sustenta en la negación de la existencia del mundo. Existen todas las demás cosas que contiene el planeta, a excepción del propio mundo, considerado como el todo. Estamos en el universo, y este en el vacío, en ninguna parte. Algo que percibimos a través de extractos del infinito, que no es un todo ni existe como Superobjeto. Aunque quiere renunciar al carácter ininteligible que, en ocasiones, tiene la filosofía, su teórica claridad a veces se escapa por algunas páginas.

Por su parte, el prolífico Michel Onfray, con más de ochenta títulos de filosofía en su haber, inaugura con su última obraCosmos. Una Ontología materialista (Paidós) una trilogía titulada Breve enciclopedia del mundo, presentada como una filosofía de la naturaleza. Es decir, un enlace con el ideal griego de armonía con el entorno vía contemplación y reflexión. Estructurado en cinco grandes apartados temáticos (el tiempo, la vida, el animal, el Cosmos, lo sublime) a modo de pentagrama, ya destaca desde el prefacio cómo el Cosmos nos reunirá en la muerte a propósito del reciente fallecimiento de su padre. La muerte como legado de lo que se ha sido, habitando el tiempo de la vida con serenidad virgiliana. Reivindica su ontología materialista como abiertamente atea, al margen de panteísmos, deísmos o animismos. En definitiva, la sabiduría como una ética sin moral. Ciertamente atractivas muchas de las reflexiones contenidas en esta obra.

Desde el ámbito de la filosofía política y del análisis del papel de los intelectuales en los sistemas totalitarios nos encontramos con el trabajo de Czeslaw Milosz La mente cautiva (Galaxia Gutenberg). A pesar de ser poeta, el polaco aborda en su primer ensayo el sometimiento de los creadores filósofos, escritores, artistas al poder del sistema en los Estados denominados como del socialismo real. A través de la experiencia de cuatro autores denuncia el miedo a pensar por cuenta propia como una de las características imperantes. Y no solo, o principalmente, por la posibilidad de llegar a “conclusiones peligrosas”; más bien por temor a la vaciedaden términos marxistas, la miseria de la filosofía. “El escritor se somete no tan solo porque tiene miedo por su propia piel. Tiene miedo de hacer algo más valioso: del valor de su propia obra que, al seguir un camino equivocado de hacer filosofía, se convierte, en mayor o menor medida, tan solo en grafomanía” (pág. 25). De hecho, los que realmente gobiernan son los dialécticos. Al igual que el poeta somete su creación a la posibilidad de que pueda ser recitada a coro en un mitin o en una reunión colectiva del partido único. De hecho, el partido funciona como la Iglesia oficial; no solo tiene que convencer, sino que debe golpear a la oposición emocional en la celebración de los ritos propios de esta confesión: los conciertos, las salas de teatro, los recitales poéticos, las novelas o el cine. Resulta muy curiosa la reflexión realizada por Milosz sobre las neurosis, propias de los sistemas capitalistas y generadas por la soledad del individuo; situación que, a su juicio, no se da en el Este, donde nunca se está solo ya que no hay contraposición ni límites entre el hombre y la sociedad.

En último término, de la confluencia entre la ciencia política y la filosofía política tenemos el excelente libro de Álvarez Junco Dioses útiles. Naciones y Nacionalismo (Galaxia Gutenberg). El catedrático de Historia del Pensamiento y los Movimientos Políticos Sociales es uno de los máximos exponentes del estudio de los movimientos nacionalistas contemporáneos y su conceptualización. En el recién publicado volumen realiza un completo análisis del fenómeno desde dos vertientes: el repaso a la doctrina científica del concepto y el estudio de casos y modelos de construcción nacional. Desde el marco conceptual, las principales conclusiones del autor apuntan a la relativización del fenómeno, ubicándolo en un tiempo y espacio concreto: en Europa desde las revoluciones liberales del siglo XIX. De igual manera, apunta al carácter temporal de las identidades nacionales; no tienen una inmutabilidad, ni perduran por toda la eternidad. Pero, lo más relevante no por ser menos conocido y, aunque parezca una contradicción, permanentemente obviado— es que nos remite a la artificialidad de muchas identidades nacionales para su instrumentalización política. Es decir, en palabras de James Anderson, que “las naciones han sido creadas, y creadas en una época relativamente reciente, por el nacionalismo y los nacionalistas”. Este utilitarismo nos permite enfocar la atención hacia aquellos agentes que, mediante la manipulación, impulsan los procesos de nacionalización que, a través de las élites de esos movimientos nacionalistas, lideran los procesos de construcción de las estatalidades independientes.
Por tanto, la premisa en el estudio de las diversas identidades nacionales se sitúa, para Junco, en que “estamos ante entes construidos culturalmente, en constante cambio, manipulables al servicio de fines políticos y perecederos” (pág. 26). Con este modelo analítico, el capítulo segundo se dedica a estudiar los diferentes modelos de construcción nacional europeos puesto que Europa es “la madre de todas las naciones”, según su propia expresión. Así, recorre los casos de Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Rusia, Turquía, Estados Unidos y las excolonias españolas de América latina. El capítulo tercero ocupa el análisis y desarrollo histórico del caso español, desde la Hispania antigua y la creación de la monarquía imperial, pasando por Cádiz como auténtica génesis de la nación española, hasta llegar a los presentes días. La conclusión de este modelo resulta sugerente en una comparación con el resto de los casos europeos analizados en el capítulo anterior, ya que comparte rasgos concretos con todos ellos. El libro dedica su último apartado a abordar aquellas identidades nacionales alternativas a la española en la península Ibérica: Portugal, Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía. El abundante material bibliográfico utilizado y la capacidad de síntesis del trabajo para completar un panorama tan extenso y heterogéneo hacen del presente libro una obra imprescindible, altamente recomendable y necesaria para aquellos que deseen una introducción al fenómeno nacionalista y una breve visión de conjunto.

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