sábado, 26 de noviembre de 2016

Los intentos de asesinar al Comandante


Durante medio siglo la CIA ha intentado asesinar a Fidel Castro, que finalmente ha muerto de causas naturales. En concreto, 638 son las tentativas que el servicio de inteligencia cubano ha registrado, aunque solo alrededor de 150 llegaron a ejecutarse. El resto quedó en simples planes, y es que algunos eran tan descabellados que parecían sacados de una pelicula de Hollywood. El número de intentos puede parecer una exageración, o incluso una invención de los servicios cubanos, pero en 2007 la CIA desclasificó una serie de documentos que confirmaron las sospechas: desde Eisenhower hasta Clinton, todos los presidentes de Estados Unidos intentaron 'enterrar' a El Comandante.

El batido envenenado

"Fue el momento en que la CIA estuvo más cerca de asesinar a Fidel. Para mí, ese es el complot más importante", dijo en 2007 el exjefe cubano del Departamento de Seguridad del Estado, Fabian Escalante, en una entrevista concedida a Reuters. Ocurrió en marzo de 1963, cuando Fidel pidió un batido de chocolate en la cafetería del Hotel Habana Libre. La CIA, sabiendo la afición de El Comandante por los batidos, envió una cápsula con la toxina botulínica, uno de los venenos más potentes que existen, a un agente que trabajaba como camarero. Sin embargo, tras guardarlo en el congelador, el veneno se congeló y el espía lo derramó al manipularlo. Según Escalante, aquel complot fue ideado por los servicios de inteligencia estadounidenses y la mafia de Chicago, ya que estos también querían matar a Castro para seguir con el negocio de los casinos en Cuba.
Los moluscos explosivos

Los batidos de chocolate no fueron la única afición de Fidel que los servicios secretos intentaron aprovechar para asesinarlo. Su pasión por el submarinismo también sirvió para que la CIA idease varios planes, aunque no se tiene constancia de que los llevasen a cabo. El más descabellado fue el de fabricar moluscos caribeños con explosivos, pintarlos con colores llamativos y detonarlos cuando El Comandante se acercase buzeando. Si no fuese porque varios documentos oficiales de Estados Unidos confirman que se barajó este plan, resultaría difícil creer que la CIA trabajase en un complot tan disparatado.
El neopreno tóxico
Otra idea para asesinarlo aprovechando su afición por el submarinismo fue la de regalarle un neopreno rociado con veneno. Curiosamente, el hombre al que la CIA intentó convencer para que se lo entregase fue James Donovan, el abogado sobre cuya vida trata la película 'El puente de los espías', dirigida por Steven Spielberg y nominada a los oscar en 2016. La hija de Donovan, Mary Ellenrecuerda como su padre dijo entonces que "yo estoy en el área de los negocios, no del asesinato", y se negó a colaborar. El propio Castro comenta este intento en su biografía y asegura que "nunca utilizaría un neopreno en este clima tan cálido".

La Mata Hari del Caribe

Ilona Marita Lorenz.
Ilona Marita Lorenz.
A principios de 1960, Marita Lorenzembarcó en Miami rumbo a La Habana con una misión: matar a Fidel Castro, quien había sido su amante durante ocho meses. “Nunca olvidaré la primera vez que observé esa mirada penetrante, ese bello rostro, esa sonrisa picaresca y seductora. Puedo decir que en ese instante empecé a flirtear con él”, explicó a El Confidencial a principios de este año. Sin embargo, aquel flechazo dio paso a un intento de asesinato cuando la CIA le entregó unas pastillas venenosas. Evidentemente, Marita no cumplió su cometido. "No podía matar a nadie, no había razón de hacerle daño. Pude hacerlo, porque me dieron todas las herramientas y el entrenamiento, pero no había ninguna manera de que yo pudiera hacer algo así", afirmó en junio del año pasado durante una entrevista con Radio W de Colombia. "Lo amaba, era una persona fascinante, mi primer amor", aseguró. Tal y como cuenta, Fidel descubrió el complot y le entregó una pistola para que le disparase, pero no pudo apretar el gatillo. "Nadie puede matarme", dijo el líder según Lorenz.

La pluma-jeringuilla

Tal y como asegura el libro de Gus Russo, 'La guerra secreta contra Castro y la muerte de JFK', el mismo día que John Kennedy fue asesinado en Dallas, el 22 de noviembre de 1963, un agente de la CIA estaba en París para entregar a Rolando Cubela, hombre de confianza de Fidel Castro, una pluma modificada para inyectar veneno. Además de ser una persona cercana a El Comandante, la CIA eligió a Cubela porque era un asesino experimentado: en 1956 asesinó a Antonio Rico, el jefe de los servicios de inteligencia del expresidente cubano Fulgencio Batista.  Aunque este complot de los servicios secretos contra el líder cubano pretendía llevarse a cabo diez días después de la entrega, el asesinato del presidente de Estados Unidos trastocó los planes y el plan se abortó.

El puro explosivo

Rumor para algunos y plan fallido para otros. El intento de la CIA de asesinar a Fidel Castro con un puro explosivo es uno de los más conocidos, ya que desde la década de los 60 los medios estadounidenses comenzaron a cubrir la noticia y, a día de hoy, todavía se habla de ella. De todos modos, algunos expertos que han investigado el tema aseguran que se trata de una mentira y otros argumentan que fue un rumor creado por la propia CIA para desviar la atención de los verdaderos complots que se estaban preparando. Por otro lado, los que sostienen que este intento de asesinato fue real, afirman que los servicios secretos ofrecieron a un oficial de la Policía de Nueva York llevar a cabo el plan durante la visita de Castro a las Naciones Unidas en septiembre de 1960.
PABLO GABILONDO

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